Hacer o no hacer, esa es la cuestión

Hacer o no hacer, esa es la cuestión

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Siento, percibo, que me hallo en terreno de nadie. Un terreno entre el “hacer” y el “no hacer”. Entre el virtuosismo del que soy capaz en el “hacer” y la torpeza de mi incapacidad en el “no hacer”.

Entre el cansancio y la saturación del “hacer” y el deseo de ir hacia el “no hacer” sin saber “cómo hacer” el “no hacer”.

Con deseos(hacer) de escribir estas líneas pero dejándome llevar un poco con lo que surja(no hacer).

Los grandes maestros repiten una y otra vez el secreto es escuchar el latido de la vida y dejar que vaya guiando tu camino. Aunque nuestra programación biológica y mental desde hace cientos, quizás miles de años es la de hacer, actuar, producir, ser útil, ayudar, ser responsable, colaborar, participar….

Y si no seguimos el programa nos sentimos o nos hacen sentir inútiles, culpables, irresponsables, egoístas….

Por lo que la programación a la que estamos sometidos nos impide poder ver con claridad lo necesario, lo revelador del “no hacer”.

El propio sistema se encarga de tenernos ocupados. Antes era el propio horario laboral y las obligaciones de casa quienes nos mantenían en el “hacer”. Ahora tenemos más tiempo libre y hay que llenarlo “haciendo”. Las corporaciones y los sistemas gubernamentales buscan a la desesperada que dediques tu tiempo de “no hacer” a “hacer”. Nos movemos y encontramos sentido a nuestras vidas “ocupando el tiempo” hasta la hora de dormir: móvil, ordenador, series, televisión  en general, hobbies: cocina, yoga, teatro, baile, crecimiento espiritual…

No hay nada malo en ello, si está meditado, reflexionado, guiado por un deseo de conocernos más, de ser más sabios, de ser sinceros con nosotros y los demás y no por un deseo  (inconsciente) de huir, de llenar, de sentirme útil… Todos estos deseos compulsivos surgen de nuestro programa.

En la formación actoral uno de los elementos más importantes con el que trabajamos es el del silencio. Trabajamos el silencio como espacio comprendido entre dos momentos de acción o de palabra. Existe un silencio o un “no hacer” que habita hasta el momento en el que no podemos estar más tiempo sin hablar o sin realizar una acción. Y existe otro silencio o “no hacer” que tiene su sentido, que llega, cuando la palabra o acción a realizar, finaliza. Cuando ya no tiene sentido seguir hablando o moviéndose.

En teatro, durante la ejecución de un “momento dramático”, el silencio o la inactividad (no hacer) tienen tanta fuerza como la palabra o la acción.

El teatro es un gran maestro de vida.

Ese silencio, esa inactividad, si está viva, si está bien ejecutada, es tan elocuente como la palabra. Pero tememos el silencio, tememos el no hacer nada. Hasta los actores temen ese momento. No saben cómo estar en escena sin hablar, sin hacer nada…Cuando, paradójicamente, quizás sean esos momentos los mas elocuentes de la escena.

Curioso no?.

La vida se cuela en el escenario, en el teatro. Los temores de la vida reaparecen al entrenarnos para representar una mentira. Una mentira que inevitablemente solo puede surgir de una verdad: La vida

El Teatro es un gran maestro de vida

                                                            TEATRO-DO   “Una Vía Artística hacia el autoconocimiento”

              Gori Artieda

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